Tuve la suerte de conocer a Julio Hernández a finales de los años noventa, en pleno estallido del fenómeno electrónico y las primeras “Raves” en Guatemala, él junto a Fidel Celada eran los organizadores de las llamadas “Fiestas clandestinas ambulantes” de La Fosa Común, en ese entonces yo era un  Dj con otro amigo y nos hacíamos llamar Dj Chronic & Megadose, fueron muy buenos aquellos tiempos, ellos nos invitaron a participar  y la pasamos muy bien, bailando y saltando en las fiestas rave.

El tiempo pasó y cada quien volvió a sus actividades “normales”, trabajo, familia, hijos, de repente me entero que esta haciendo un casting para una película llamada ” Gasolina” (2008) y que va a ser su primer largometraje, me sentí muy feliz y me puse a pensar que en Guatemala hay excelentes creadores y que no es necesario ser rico para poder realizar proyectos interesantes y de calidad Internacional, lo que se necesita son ideas y apoyo para que los proyectos florezcan, Julio recibió mucho apoyo para su primer film, artistas plásticos donaron las ganancias de la venta de sus obras etc., después de esto vino el reconocimiento, gana el premio “Cine en Construcción” en el festival Internacional de Cine de San Sebastían, España, con este premio Julio logra obtener mayor presupuesto para finalizar el proyecto y así logra presentarlo con mucho esfuerzo en los cines guatemaltecos.

Su segundo largometraje se llama ” Las marimbas del Infierno” (2010) y ya ha ganado el premio “OJO” al mejor largometraje en la octava edición del Festival Internacional de Cine en Morelia, México, según mi padre con quien tuve la dicha de poder disfrutar este film me dijo, esta es “la película guatemalteca” y creo que tiene razón, muchas de las situaciones y lugares que se presentan en  la película son muy guatemaltecos y nos reconocemos en la pantalla como tales, a mi me pareció una excelente película y me gustó mucho la actuación de “Blacko” el mítico rockero convertido, hay lugares comunes en los que muchos de los guatemaltecos hemos estado y aparecen en el film, también creo que se necesita un poco más de difusión por parte de los cines locales ya que de diez personas que conozco, una persona ha visto la película lo cual creo es una lástima. No hay una conciencia de “Cine Guatemalteco” o cine hecho en Guate, todos prefieren ver películas gringas del tipo “Shrek”, este es el gran mérito de Julio Hernández Cordòn, lograr hacer cine en un país como el nuestro y dar los primeros pasos para crear una cultura cinematogràfica guatemalteca, por favor vean la película y comenten, ya andará volando por allí la versión pirata.